Una lengua alienígena por excelencia

Llevo mucho tiempo dedicado a la búsqueda de la Lengua Madre. Es un trabajo en el que he invertido literalmente miles de horas y en el que he trabajado en cosas tan complejas como recrear lenguajes para aplicar tecnología inversa en ellos con el fin de comprender los procesos que les llevaron a tener la estructura presente. Con la llegada de los computadores primero y después internet, este estudio pudo avanzar a una velocidad asombrosa y, por supuesto, he llegado a varias conclusiones durante todo este prolongado espacio de tiempo. Algunas de ellas las expondré en este escrito y prometo utilizar términos fáciles de entender para la mayoría.

Ya hace unos años, en un Congreso celebrado en Zaragoza tuve que reconocer que la Lengua Madre sin duda es la Telepatia. Por tanto, centré mis investigaciones en los sonidos fundamentales y su significado arquetípico. Suena a cábala y, en cierto sentido lo es. Pero, debo explicar aquí que los cabalistas no son los únicos en el mundo que se han dedicado a estos menesteres sino que, en realidad es una ciencia muy antigua que era impartida en numerosos “santuarios del saber” y en muy diversas partes de la Tierra.

Desde 1976 he estudiado activamente el euskera por muy diversos motivos pero el más fundamental es que podía ser un candidato a esa Lengua Madre. Es un lenguaje que lo he desmenuzado literalmente. Está claro que es una lengua que aun conserva en sus raíces muchas palabras que nos retrotraen a la edad de piedra, al nomadismo y a una comprensión de la naturaleza basada en muchos términos que la describen. Pero lo que, desde hace muchos años me preocupaba de esta lengua es su escasez de términos que hicieran alusión o describieran cuestiones espirituales, a planteamientos filosóficos, etc. Siempre fue un misterio para mí esto. Practicamente los términos mitológicos han sido recogidos de la religión católica y otras absorbidas de creencias culturales de los pueblos adyacentes. Los “dioses” del pasado son Urtzi, Ortzi que hace referencia al Rayo y las tempestades, tal y como es representado Zeus en la mitología griega. Tenemos a Mari, la diosa madre que parece claramente identificada con la Madre Tierra (Amalur). La Luna (Ilargi) y el Sol (Eki) Están los espíritus de la naturaleza, los Gigantes (Jentilak), los cíclopes (Tartaloak), las Lamias. También tenemos referencias de un tal Odei el espíritu del Trueno y las tormentas (del que quizás derive Deus-Zeus). Todo ello está también presente en otras culturas de la península ibérica y en, prácticamente, muchas partes de Europa. Es decir, no es algo que pueda circunscribirse a los vascos y a nadie más. Pero, si nos fijamos, incluso en esto son algo parcos. El Alma humana y el Espíritu son conceptos que se interpretan ahora desde una óptica cristiana. En la antigüedad, en euskera, lo más cercano a Espíritu o alma era GOGO que, en el diccionario Retana de las autoridades del Euskera se dice que “esta palabra designa al conjunto de potencias del alma o espíritu con sus operaciones”, y en sus múltiples acepciones circunscritas al ánimo tenemos los siguientes significados: Afecto o sentimientos de ánimo, alma, atención, espíritu, pensamiento, mente, intención, voluntad, propósito, gana, deseo, apetito, idea de hacer una cosa, valor, esfuerzo, agrado, complacencia y circunscritas a lo espiritual religioso tenemos el Gogo Sainduari. Luego a un nivel más mental, donde este término se desarrolla con mayor profusión tenemos la opinión y la memoria.

El Arqueómetro de Alexandre Saint-Yves d’Alveydre. Una interesante obra que consulté a menudo en 1980. El autor expone en esta obra una interesante hipótesis acerca del significado arquetípico del sonido, la música mundana y de las esferas, las medidas, las proporciones y la lengua a partir del Sánscrito.

Y en cuanto a cuestiones que tienen que ver con el pensamiento abstracto, la filosofía, y términos más o menos relacionados con la constitución de la materia y el tiempo, el euskera se queda algo justo. Hay que tener en cuenta que el euskera es una lengua aglutinante que crea palabras a partir de la unión de pequeñas partículas silábicas o visilábicas. Con saber unas 600 raíces es más que probable que entiendas el significado de muchas palabras compuestas con ellos. No obstante, el número de raíces cuyo significado es meramente geográfico es elevado, así como todo lo referente a lo más fundamental de los sentimientos y de los sentidos, así como de los elementos básicos del entorno. Y es gracias a ese análisis como muchos investigadores hemos llegado a la conclusión de que es un lenguaje muy antíguo. Los términos son todos fundamentados en la naturaleza, la ganadería, la topografía, etc. No hay términos que hagan referencia a cuestiones más centradas en el estudio en profundidad de la naturaleza, ni en su naturaleza espiritual, más allá de un sentimiento animista o religioso, a un nivel básico. Por supuesto, esto no es una excepción y otras muchas lenguas adolecen de ello, además de haber perdido muchas de las raíces antiguas que daban un sentido descriptivo a sus palabras, lo que no es el caso en buena parte del corpus lingüístico del euskera post-batua.

Con ello no quiero decir que no haya un componente esencialmente espiritual en el euskera, lo que estoy afirmando es que no es mayor al que podemos establecer en otras muchas lenguas. El griego, por ejemplo, está mejor dotado para estos menesteres. Por supuesto, el actual inglés es, en mi opinión, una de las lenguas más materialistas que existen, al punto que tuvo que dotarse de innumerables prestamos lingüísticos, especialmente del latín y del griego (vía francés) para poder expresar muchas cosas del ámbito filosófico-espiritual que de otro modo era imposible o muy difícil hacerlo en su propia lengua. No es casualidad que se quiera imponer ahora el inglés como lengua mundial. Ello es debido a que estamos en un periodo de nuestro bagaje evolutivo en el que el hombre está plenamente enfocado en el materialismo. Supongo que llegará un día que nuestro lenguaje será semejante al de los lenguajes de programación computacional, pues del materialismo pasaremos a ser robots-esclavos.

Ilustración perteneciente a los Upanishads, uno de los textos sagrados más importantes de la India.

Estoy convencido que la Lengua Madre que se hablaba en la Tierra hace miles de años atrás debía ser superior en muchos aspectos a las que hoy hablamos en el mundo. Nuestras lenguas no han evolucionado sino que, por el contrario, han ido involucionando siglo tras siglo y milenio tras milenio. El euskera ha soportado en gran medida ese proceso gracias al ambiente de aislamiento geográfico que salvaguardó a sus hablantes, pero lo ha sufrido también. Dediqué al euskera un par de décadas, intentando en especial, buscar sus conexiones con todas las demás lenguas, en un esfuerzo por encontrar con el eslabón perdido con el que poder elevar el euskera a Lengua del Edén, tal y como otros investigadores eclesiásticos y laicos de siglos atrás llegaron a afirmar con atrevida rotundidad. Encontré numerosos nexos con el euskera en el castellano, el catalán, portugués y -por extensión lógica- a todas las demás lenguas romances. Sin embargo, en las lenguas germánicas, el número de palabras semejantes al vasco se reduce. Conforme nos alejamos de la península ibérica hacia el Este, las coincidencias se van diluyendo (con excepción de la zona rumana) hasta quedar solo vestigios circunstanciales en el Cáucaso. Aunque algunos crean que «meo fuera del tiesto», estoy convencido que las lenguas romances tienen más relación con el proto-euskera o ibérico antiguo que cualquiera otras. ¿Puede asegurarse que el euskera sea el fosil aun vivo de la Lengua Madre Universal? Mi conclusión es que no, y es muy a mi pesar, pero las evidencias así lo muestran. El euskera forma, por si solo una familia lingüística que llegó a tener una importante extensión territorial debido a la naturaleza nómada y transhumante de sus hablantes, pero no es la Lengua Madre, la Lengua de los Dioses que estoy buscando. Por supuesto, estoy exponiendo mis conclusiones al respecto, y esta es una de ellas.

¿Entonces que lenguas pueden ser candidatas a ser la Lengua Madre?

A partir del 2002 comencé a plantearme otros campos de investigación lingüística. Así es como me centré en las diferentes subramas del copto, el demótico y el egipcio, siguiendo con el arameo, hebreo, Zend (avéstico) hasta centrarme en las lenguas fino-úgricas y turcas. Y, hace unos dos años me introduje en el proto-eslavo y de ahí retorné al ¡SÁNSCRITO!. Digo retorné, porque lo estuve estudiando superficialmente en 1979-80, siendo la información que tenía entonces con respecto a este lenguaje escasa, abstracta y un tanto insuficiente. A mediados del 2018 pude hacerme con cuantioso material al respecto y comencé a estudiar su gramática y… ¡Dios Mío! ¡ésta es una lengua alienígena por excelencia! ¿Porqué digo esto? Pues porque es un lenguaje diferente al resto y explicaré ahora porqué. Pero antes he de avanzar que el sánscrito no es una lengua que naciera y se desarrollara en la India, sino que lo hizo en otro lugar, situado mucho más al Norte y en las extensas estepas de la Siberia. Y afirmo esto por mis estudios del eslavo y la lectura de algunas leyendas del origen de estos pueblos. Resulta que si tú hablas sánscrito puedes entender muchísimas palabras del eslavo. ¡Claro! son lenguas de la familia indoeuropea, como lo son también las lenguas germánicas e incluso las romances. Sin embargo, un hindú no entenderá a un alemán, ni a un español. Su lengua es muy distinta a las nuestras, pese a pertenecer a la misma familia indoeuropea. El Sánscrito solo es hablado por unas 20.000 personas en todo el mundo, 2/3 de las mismas son de la India. No es una lengua fácil de hablar si no se tienen ciertas cualidades humanas y espirituales para ello. Pues bien, una persona que hable sánscrito podrá entender con relativa facilidad a una persona que hable ruso (en especial en su forma dialectal del sureste urálico).

Antigua escritura Brahmi, para escribir textos en Sánscrito.

Pero ¿qué tiene de especial el sánscrito? Pues muchas cosas. La primera que te llama la atención es que aunque hay diccionarios de esta lengua al uso, estos no son exactamente lo que uno espera. Lo que vamos a encontrar es un conjunto de palabras raíces de las cuales derivan decenas o centenares de otras. Por decirlo de un modo más sencillo, el Sánscrito en realidad está constituido por unas 2100 raíces, que son llamadas dhatu. A partir de ella podremos construir, siguiendo unas reglas gramaticales y de armonización fónica (Shandi), todo un conjunto de frases que nos van a expresar un significado que se describe por si mismo a partir de estas raíces. De alguna manera, como hemos expuesto antes, el euskera hace algo parecido, ya que a partir de pequeños fonemas significantes va construyendo palabras, y esto también lo hacen otras lenguas como las fino-úglicas y las usadas por los diversos pueblos esquimales. También podemos ver algo parecido en el alemán.

No obstante, en el caso del sánscrito, las palabras no son conceptos cerrados y determinados a un objeto o idea en concreto. Así, una misma cosa o concepto puede tener varios «nombres» y todos ellos son igual de válidos y esto podemos verlo en el hecho de que a la flor de loto, por ejemplo, la podemos denominar con el nombre más popular que es Kamala, pero también podemos utilizar Ambuja, Jalaja, Vaarija, Pankaja, Neeraja, entre otras. ¿Cómo? Sencillo, todas estas palabras nos describen los atributos y las diferentes propiedades de ésta planta acuática. Veamos, si cambiamos la última sílaba de todas estas palabras equivalentes y las convertimos en Ambudhi, Jaladhi, Vaaridhi, Neeradhi, entonces estamos hablando del mar que también es conocido como samudra. ¿Qué ha sucedido aquí? pues simplemente, hemos cambiado «ja«, que significa “nacido de” por “dhi” que da idea de abundancia y de soporte. Ambu, Jala, Vaari, Panka y Neera son diferentes palabras que describen al agua. El loto es una planta “que nace” en el agua, de ahí que se utilice “ja” y, para denominar al mar se utiliza “dhi” que nos expresa que hay abundancia de ese elemento y que, además, está soportado o recogido en él. Jaladhi se refiere a una de las cualidades de esta abundancia de agua recipientada, y es su cualidad de “refrescar”. Sin embargo, si nos fijamos en las palabras que hemos utilizado para el Loto no hemos incluído en la lista de palabras que describen al mar la palabra Panka. Si hubieramos añadido Pankadhi a la lista, esta palabra no describiría el mar ya que panka designa a una materia que identificaríamos como barro. Entonces, pankadhi nos puede servir para denominar algo nuevo y que es “abundante en barro”. Podríamos utilizarla para describir una avalancha de barro por ejemplo, aunque quizás deveríamos añadirle algo más a la descripción, como el movimiento que se expresa con la raíz “gaa”.

Parece que, en definitiva, el sánscrito es una lengua aglutinante como otras muchas, pero no es así del todo. Antes de afirmar tal cosa debemos tener en cuenta que los nombres de atributos tampoco tienen un significado único. Ellos dependen, a su vez, de los atributos de sus raíces y así sucesivamente hasta la raíz misma. Por ejemplo, ambara puede referirse a la descripción de cielo, de la atmósfera o algo más concreto como la tela (algodón). Entonces cuando decimos Shvetambara nos referimos en este caso al atributo de tela , donde Shveta significa blanco, entonces Shvetambara significa “tela blanca” o “vestido blanco”. Hay otros atributos para ambara como labio o perfume. La palabra española “ambiente”, por ejemplo proviene de éste término.

En definitiva: No existen nombres que definan objetos y cosas en sánscrito, solo se trata de referirse a ellos por sus atributos o propiedades. Esto es algo que comenzó a llamarme poderosamente la atención, puesto que tenía en mis manos una lengua que respondía poderosamente a una de las premisas que formaban parte de la Lengua Madre. Estamos observando que es un lenguaje basado en arquetipos, en conceptuaciones que cristalizan en diversos atributos, propiedades y cualidades. Cuando uno busca en el diccionario de sánscrito el concepto “ir” los resultados son desbordantes para nuestra mente, simplemente uno no sabe como dirigirse en ese océano de conceptos. Y esto es lo que hace “alienígena” a este lenguaje. Veamos solamente las palabras que comienzan por “A” y que indican “ir”: ac, am, amb, amh, ang, angh, añj, anth, arb, arj, arusa, as, aasad, y ath. Ac da una idea de moverse, de ir un poco como alrededor; Am marca una dirección más definida; amb es un derivado de am; amh nos dice que comienzas a ir; ang que vas donde está señalado o marcado que lo hagas, y así podemos seguir hasta alcanzar más de 200 formas de “ir”. Asombroso. Los hablantes de una lengua así no eran meros ganaderos, recolectores o cazadores, sino unos sofisticados analizadores del medio en el que se movían, y no a un nivel meramente físico, sino mental.

Cualquier persona que estudie la cultura, creencias y la filosofía india descubrirá que existen no cientos, sino miles de palabras que se refieren a conceptos espirituales para los que, en occidente no solo no tenemos palabras, sino que ni siquiera nos planteamos que existieran. ¿Qué es el Nirvana? Hay algo en nuestras lenguas que pueda definir “ese estado de conciencia en el que entras cuando estás en meditación profunda y en ausencia de tus deseos materiales y del sentido de la reencarnación”. No tenemos nada parecido en nuestras lenguas. Tampoco tenemos nada que defina Karma que es “la ley de la causa y del efecto”. Todos estos términos forman parte del Sánscrito y ya estaban descritos en las escrituras más antiguas de éste lenguaje. Actualmente, muchas de estas palabras han pasado a formar parte del vocabulario de nuestras propias lenguas y son muy utilizadas como: yoga, guru, karma, chakra, dharma, maya, nirvana, mantra, namaste, svastika, ananda, om, pranayama, shakti, kundalini, avatar, shiva, agni, pralaya, samsara etc… El sánscrito es un lenguaje claramente dirigido a describir los atributos de este mundo y del otro. ¿Qué lenguaje hace eso? Evidentemente, uno de naturaleza espiritual. Esta es otra de las premisas que debe tener la Lengua Madre Original.

El sánscrito posee, además una gramática muy elaborada, que armoniza las diferentes partes de una frase en orden y en sonido (reglas Shandi). Esta maravillosa estructuración a dos niveles, tanto de sintaxis como de prosodia lo convierten en un lenguaje que ya era muy evolucionado, casi perfecto desde el principio. Cosa que se escapa de la evolución natural de cualquier lenguaje. No niego que tuviera su evolución previa, sino que dirijo la atención al hecho de que cuando aparece de forma escrita lo hace prácticamente tal y como lo conocemos ahora.

Texto del siglo XVII, en escritura Devanagari del Rig Veda

Traducir una frase en sánscrito no es tarea fácil para nadie que no esté profundamente familiarizado con este lenguaje. Al ser una lengua que describe atributos debemos previamente hacernos una idea del conjunto de estos en una frase. Muchos de los textos sánscritos traducidos por “medio-especialistas” de este lenguaje, muestran un cierto y, a veces, divertido desorden en las palabras debido a que el traductor se ciñó demasiado al uso del diccionario, es decir al modelo occidental de entender un idioma y una frase. Se ha quedado con la forma y no con el contenido y, el sánscrito nos describe el contenido y rehuye la forma. Estos traductores, aunque, con toda la buena fe del mundo, intentan hacer bien su labor, caen a menudo en el error de querer comprender el sánscrito tal y como lo harían en inglés o cualquier otra lengua del mundo. Deben entender que el sánscrito no es una lengua al estilo terrestre, es el Lenguaje de los Dioses y, como tal, muy diferente a nuestros pobres lenguajes que se han ceñido en nombrar las cosas primero, señalar acciones y definir algunos procesos de nuestras emociones y pensamientos de un modo muy definido y constreñido en el espacio y en el tiempo. El sánscrito es etéreo, no deja que sus sonidos queden atrapados en formas cerradas y permite que describan atributos, cualidades en diversos niveles de cognición.

Suena realmente alienígena y, este es uno de los “problemas” con el que nos enfrentamos al querer comprender este lenguaje. Nuestras mentes deben alcanzar un cierto nivel de desarrollo de la inteligencia y de la conciencia para poder comprender en toda su esencia lo que está implícito en cualquier frase dicha en sánscrito. Si no se alcanza ese nivel es muy difícil entender este Lenguaje. Así es como, por ejemplo, algunas mentes no preparadas para ello «entendieron», al leer ciertos textos sagrados antiguos escritos en sánscrito, que no hay que matar vacas porque así lo tradujeron. No fueron capaces de comprender que la palabra vaca (ga/gau) también se refiere a los órganos sensoriales y que, al utilizar este significado y no el de vaca, la frase “matar vacas” se convierte en “controlar los órganos sensoriales”. Los sacerdotes de la India no subsanaron este error a tiempo (o no quisieron hacerlo) y como causa directa tenemos que, actualmente, en la India las vacas no se matan, siendo animales sagrados. Bueno, esto también sucede en nuestras lenguas, que son muy precisas en este sentido y, aun así, son malinterpretadas siendo algo que vemos a menudo en las lecturas equivocadas de nuestros textos religiosos, sea la Biblia, el Corán, la Torah y otros.

Esta dificultad del sánscrito hizo que mucha gente, que con el tiempo empezaron a densificarse en cuerpo y mente volviéndose más obtusas al conocimiento superior, iniciaran el proceso de hablar lenguajes que eran el resultado de adaptaciones que pretendían ser más concretas o materialistas en su descripción del mundo. Así, el uso del Sánscrito, quedó reservado para un grupo selecto de hombres que, por su inteligencia y nivel de conciencia, eran capaces de manejarlo y de escribir con cierta soltura. Así, las numerosas lenguas que hoy se hablan en la India y en otras muchas naciones son adaptaciones del ancestral Sánscrito. Se parecen a él pero tienen grandes diferencias en muchos aspectos. Por supuesto, el sánscrito tiene también su madre.

Puede afirmarse que todas las lenguas que pertenecen a la gran familia indo-aria parten de este lenguaje tan peculiar. Y en esta gran familia están incluídas las lenguas romances de las que forma parte el español, el catalán, el gallego, y otras. Entonces, el sánscrito es la Madre de centenares de lenguas. Actualmente unos tres mil millones de seres humanos hablan lenguajes derivados del Sánscrito. Por supuesto, inmediatamente, algunos especialistas en filología matizarán mis palabras afirmando que, el Sánscrito, a su vez deriva de un lenguaje por ellos denominado Proto-Indo-Europeo (conocido bajo la abreviatura PIE), y que es a este presunto lenguaje al que debemos dirigirnos como lengua original de todas las demás entroncadas en el PIE. Hasta donde yo sé, la existencia del PIE es solo una teoría lingüística. Aunque se supone que en la antigüedad alguién habló dicho lenguaje, la verdad es que no existen evidencias más que en las mentes de sus creadores teóricos. El PIE es un ejercicio de reconstrucción basado en ciertas teorías que pueden ser más o menos ciertas, pero son solo teorías sin ningún tipo de aval, ni escrito ni sonoro. Los filólogos a menudo necesitan este tipo de emprendimientos para conseguir un trabajo en su especialidad y subvenciones que deben después justificar con la publicación de estudios. Por supuesto, se hacen avances lingüísticos con estas investigaciones pero no debemos tomar sus resultados como un dogma de fe. El Sánscrito, en cambio, no es un lenguaje teórico sino que existe y está ahí para ser estudiado y analizado. Tiene miles de escritos, algunos con una antigüedad de 5.000 años, siendo tal vez de los textos más antiguos de la Humanidad. Existen vestigios escritos de este lenguaje por una amplia zona del mundo, que va, desde indonesia, hasta Europa, pasando por Oriente Medio y llegando hasta Siberia. El sánscrito fue una lengua oral durante mucho tiempo, así que su origen primigenio puede estar situado en un lugar bien diferente a la India. Es posible que llegase ahí desde Persia, Afganistán y Pakistán.

Diferentes lenguas derivadas del «Indoeuropeo» cuyo origen debemos buscarlo en el Sánscrito. El eslabón perdido «INDOEUROPEO» debía ser el nexo entre los lenguajes Indo-iranianos, los Eslavos, los Bálticos, los Germánicos, los Célticos, los Itálicos y los Griegos, con ramas sin descendencia, como el Tocario, el Armenio, el Anatolio y el Albanés. Vemos que el Sánscrito es, en cierto modo, reciente, en este esquema. En el mismo se nos presenta el Védico como un lenguaje que surge del Indio, que no existe como tal sino que es el nombre inicial de la rama, como sucede a la etiqueta Indo-Iraniano. Es decir, para entender mejor este esquema deberíamos reducirlo al nombre de los lenguajes y quitar las etiquetas que dan nombres a las ramas o por lo menos representarlas de otro modo.

Por tanto, sin renunciar a mi convicción de que el Lenguaje Original era de naturaleza telepática, he de decir que, de existir una Lengua en la Tierra que se acerque a este, debe ser, sin duda este lenguaje “alienígena” o «tan peculiar» que conocemos bajo la denominación de Sánscrito.

© Alman – 2019

Imagen de portada o destacada:

Ten Classes of Cosmological Deities Identified by Their Crown Ornaments, Folio from a Laghu-Samgrahanisutra (‘Short’ Book of Compilation)

India, Gujarat, circa 1575BooksOpaque watercolor and ink on paper4 3/8 x 10 1/4 in. (11.11 x 26.04 cm) Gift of Jane Greenough Green in memory of Edward Pelton Green (AC1999.127.18)

11 Comentarios

  1. «En 1929 un devoto llamado K. Lakshmana Sharma (<>) intentó traducir algunos de los versos de Ulladu Narpadu al sanscrito, en la misma métrica venba en la que estaba compuesto el original tamil, fue incapaz de traducir ni siquiera un solo verso en esa métrica. Al ver esto, Sri Bhagavan Mismo tradujo este primer verso bienaventurado al sánscrito en métrica venba.» Sri Ramanopadesa Noonmalai, Sri Sadhu Om (pag. 73) Ed. Ignitus.

    Ramana Maharshi no se dedicó nunca a estudiar sanscrito. Pero su «estado» le permitía la perfecta expresión en dicha lengua.

    Ramana Maharshi expresaba eso mismo en inglés sobre todo a los muchos que acudían a Sus Pies.

    El pequeño Cromlech vasco, el pequeño círculo de piedras, expresa toda la enseñanza de Ramana Maharshi.

    La lengua original es simplemente como las notas musicales o como los colores, una estructura cognitiva que reside en la conciencia y que combinamos en cada expresión y cada escucha. Se modula en cada instante para dar y recibir una forma.

  2. Kaixo
    Muy interesante el tema, pero no se lo que quieres decir, y no entiendo la mezcla o el tomar como sinonimo; lengua de los dioses = lengua madre = lengua alienijena.

    ¿Porque esa lengua madre tiene que tener esas caracteristicas espirituales?

    1. Comentas que el sanscrito ( la lengua alienijena) tiene alrededor de 5.000 años.
      ¿Hace cuantos años crees que se creo el lenguaje verbal?
      ondo izan!

      1. Primero puntualizar que es la escritura del lenguaje sánscrito la que tiene (o se le atribuye) una antigüedad de unos 5000 años. Tenemos los textos védicos. El sánscrito de los vedas no es el sánscrito clásico, por lo que hay diferencias. Por supuesto, está lengua se hablaría con sus diferencias, muchos milenios antes.
        Segundo, la capacidad de hablar del ser humano es intrínseca a su especie. Es mi opinión que la Tierra ha sido colonizada por diversas incursiones de seres pertenecientes a esta especie. Mi suposición es que cada uno de estos grupos colonizadores traían su propia lengua. ¿Cuándo sucedió? No podría más que conjeturar si intento darte una respuesta así que solo puedo decir que una de las características del homo es que tiene innata la capacidad del habla. Si conoces cuando apareció el hombre entonces tendrás ahí la respuesta.

      1. Exacto. Ya hay bastantes pruebas que incluso los neanderthales tenian capacidad de hablar.

        En mi opinion, antes de esa mentalidad espiritual , que tu describes, en este planeta existian: arboles, rios, montes etc.
        Me parece mas logico, que esa «lengua madre» tenga un vocabulario rico para describir esas caracteristicas geograficas, y no alreves.

        1. Es evidente que en toda vivencia humana hay un paisaje exterior y otro interior.

          En los caminos espirituales siempre se habla del camino izquierdo y derecho, bien de dos puertas… en fin, la cuestión siempre está en superar la limitación de la mente que necesita el contraste para hablar del mundo…

  3. Hola Alman!
    Una vez mire una traducción de un manuscrito muy viejo
    En el que afirma como lengua alienígena
    el Eslavo antiguo.
    Y el actual Ucraniano sería el sucesor descendiente de esa antigua lengua
    Sería interesante hacer un trabajo de comparación entre el Sánscrito y el Ucraniano.
    Una vez pregunte a una amiga Rusa que le gustaba escuchar musica en Ucraniano
    Si comprendía la lengua de Ucrania . Me
    Dijo que No pero me gusta mucho.
    Espero que resulte curioso e interesante
    Lo dicho
    Un saludo..
    Adeu!

    1. La lengua ucraniana es más hermosa que el ruso por la sencilla razón de que el ruso fue reestructurado por los bolcheviques entre 1917 y 1925 y se hizo un destrozo más que evidente de esta lengua, haciéndola fea en muchos aspectos, uno de ellos el sonoro. Estos procesos de «normalización lingüística» dictados por fuerzas ocultas y legisladas y ejecutadas por gobiernos serviles han destrozado numerosas lenguas y algunas las han cambiado sustancialmente. En España podemos observar la normalización que se hizo del euskera, que ha sido especialmente desastrosa en cuanto al espíritu y las raíces del lenguaje pero exitosa para sus impulsores. Hicieron una gramática muy matemática y pulida, pero falta del carácter y de la armonía que ya poseía de por sí. Para seguirle la pista al antiguo eslavo hay que moverse hacia el este (el Búlgaro, Macedonio y Serbio) y hacia el Oriente (las formas dialectales siberianas, en especial en Omsk y territorios adyacentes). El «eslavo» es la fuente del sánscrito y es también la lengua hablada antiguamente en casi toda Europa. Los etruscos hablaban antiguo-eslavo, los Macedonios y griegos también. Ahora a esta lengua la llaman proto-indoario. A tener en cuenta que realmente no podemos decir que ese lenguaje ancestral era eslavo, al igual que no podemos decir que el actual esuskera fuera el ibérico del pasado. Hay que entender que estamos hablando de lenguajes hermanos que han ido cambiando con los milenios, y muchas veces de forma impositiva. Volviendo al ruso, ahora existe en Rusia un movimiento de personas muy comprometidas en devolver al idioma muchos de los viejos términos que fueron excluidos y deliberadamente tergiversados por los soviets.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *