Términos bíblicos y su interpretación

En el mundo hispano Mauro Biglino no es demasiado conocido y por tanto se hace necesaria una presentación previa. Mauro es un traductor del hebreo masorético que ha trabajado casi tres décadas para Edizione San Paolo, muy apegada al entorno Vaticano. En esta editorial ha publicado diversos libros, todos ellos relacionados con temas religiosos y traducciones como la Biblia Hebraica Interlineare o Le cinque meguillot. Es, sin duda un especialista en el tema y es por eso que, en su momento ciertas estancias del Vaticano le contrataron para que hiciese una traducción lo más fiel posible del Códice de Leningrado (Codex Leningradensis) que, citando a la wikipedia: es uno de los más antiguos manuscritos del texto masorético de la Biblia hebraica y la copia completa más antigua disponible.

Mientras se dedicó a traducir con suma atención aquel texto, descubrió una serie de errores de interpretación que, debidamente corregidos le llevó a reinterpretar los textos de tal modo que llegó a una serie de conclusiones que, una vez puestas en conocimiento por quienes pagaban sus investigaciones quienes no la aceptaron y declinaron que Mauro Biglino prosiguiera con su labor.

Es entonces que, a partir del año 2010 en adelante se dedica a publicar el resultado de sus traducciones y a dar conferencias. Al día de hoy sus libros se han publicado en varios idiomas y muy recientemente en español, portugués y brasileño. Mauro Biglino no es alguien que hable de fabulosas hipótesis o teorías artificiosamente elaboradas. Cuando afirma algo lo hace siempre mostrándonos una traducción literal, con numerosa documentación y explicando con sumo detalle el origen y significado de cada palabra. A veces sus traducciones son tan literales que, al confrontarlas con las de la Biblia que muchos de nosotros podemos tener en casa nos confunde haciéndonos creer por un momento que la que el traduce y la nuestra no deben ser las mismas. Vean si no este ejemplo de los diez (?) mandamientos de Moisés:

  1. No harás pacto con el pueblo de esta tierra, derribarás sus altares, sus arboledas, sus imágenes y no adorarás a ningún otro dios.
  2. No tomarás a las hijas de esta tierra para tus hijos.
  3. No harás un dios de metal fundido
  4. Celebrarás la fiesta de los panes sin levadura en el mes de Abib.
  5. Suyos son todos los primogénitos varones, todos los primogénitos de tus hijos los redimirás con presentes
  6. Observarás el sábado después de trabajar durante seis días.
  7. Observarás la Fiesta de las Semanas (cosecha, recogida de fin de año…)
  8. Tres veces al año todos tus machos aparecerán ante los Elohim
  9. No ofrecerás la sangre de mi sacrificio con levadura, ni dejarás que el sacrificio de la fiesta de la Pascua dure hasta la mañana.
  10. Las mejores primicias de tu tierra las llevarás a la casa del Señor
  11. No hervirás una cabra joven en la leche de su madre.

Es la traducción literal de la Biblia en Exodo 20: 2-17, en su versión escrita en hebreo masorético. Cualquiera que conozca los Diez Mandamientos se dará cuenta de cuan diferente es a los tradicionales que nos han enseñado. ¡Y encima hay un undécimo que desconocíamos!.

Referente a Maurio Biglino hay mucha información en internet y numerosos vídeos de sus conferencias, algunos subtitulados en español, así que no me voy a extender más en ello.

Vamos a hablar aquí de términos bíblicos que, según Mauro y le secundo, están equivocadamente interpretados. El primero y por excelencia es:

אלהים Elohim

Es común que esta palabra sea interpretada en todos los textos bíblicos como Dios, cuando se hace evidente que su sufijación «-him» indica que se trata de una palabra conjugada en plural neutro. Lo que indica que es más indicado traducirlo como «dioses» y no como «Dios». Y este error de gramática elemental hebrea ya se observa en la primera línea del génesis.

Pero Mauro Biglino no se queda ahí y prosigue su concienzudo análisis indicando que, según los diccionarios bíblicos hebreos se atribuyen a este término los siguientes significados:

  • gobernadores
  • “Jueces»
  • “Dioses»
  • «seres sobrehumanos”
  • “ángeles»
  • «Hijos de Dios”
  • «hombres fuertes”
  • Dios» o «divinidad» (si se considera como un plural intensivo)
  • «Seres semejantes a Dios».

Elohim parte de la raíz Elohá que es comúnmente traducida como «Dios» cosa esta en la que están unánimemente de acuerdo la mayoría de los especialistas, existiendo no obstante una acepción que indica que el término se usa también para referirse a un «dios extranjero». Mauro puntualiza que, a menudo Elohim va precedido del artículo, lo que indica que no se trata de un individuo sino de varios.

Por tanto, está claro que si en nuestras biblias de casa interpretamos este término como «dioses» y no como «Dios» muchas historias que se explican en ella, de repente, parecen tener sentido. Pero además, estos Elohim son seres de carne y hueso como bien se demuestra en ciertos pasajes bíblicos, como Éxodo 3,12 y 15,3; Deuteronomio 6,14 y 32,17; Jeremías 7, 18. También tenían sus acuartelamientos en zonas fronterizas (Génesis 32,1 y siguientes). Estos campamentos también se citan en los manuscritos de Qumran, en el rollo 4Q401 14i 8, en el que se expone: » […] ellos son venerados en todos los campamentos de los Elohim y reverenciados por la asamblea de los humanos […]».

Eran individuos que vivían mucho tiempo, por lo que los humanos los consideraron inmortales, pero no lo eran ya que morían (Salmo 82). ¿Qué significa todo esto? Pues que los Elohim no son como el hombre (aunque el humano surge de ellos) pero comparten su misma suerte: la muerte y, por supuesto muchos de los sentimientos que nosotros hemos heredado, sean los más elevados y también los más oscuros y primarios.

רוה Ruah

Este término hebreo se traduce a menudo como «espíritu» pero, su significado literal es «viento», «soplido», «aliento» y, en definitiva al «aire en movimiento». Se refiere al aire en movimiento tumultuoso, tormentoso. Algunos teólogos y traductores antiguos quisieron ver en este término el significado metafórico y sinónimo para designar al «espíritu» o al «alma». Ruah es una palabra que se repite frecuentemente en la bíblia. Mauro nos explica que este término bien pudiera estar refiriéndose a las naves que utilizaban los Elohim. Veamos si no los signos que representan «ruah» en la antiguo alfabeto jeroglífico hebreo:

A todas luces, parece una especie de Objeto volante suspendido por encima de las aguas, o tal vez estas representan la corriente de aire, indicando que está suspendido en ese elemento. Así parece identificarse en el texto 2 Sam 22, 11:

«tenemos un querubín sobre el que se sienta Yahwèh que lo utiliza para volar y esta combinación hombre-máquina se ve sobre el fondo de otro elemento, el [ruàch] con alas, que sirve de fondo.»

Con respecto a esta imagen, Mauro expresa lo siguiente: “¿Cómo no recordar aquí inmediatamente el ya mencionado Rashi de Troyes? Al comentar este pasaje del Génesis (Gn 1,2) dio una imagen muy realista del «Trono de la Gloria de Yahvé», cuando dijo que en el origen de la creación él estaba suspendido en el aire y flotaba sobre la superficie del agua como una paloma suspendida sobre su nido.”

Otras máquinas citadas en la Bíblia son, además del ruah, el kavod y la merkavah.

אדם Adam

Si analizamos la Biblia atentamente veremos que no hay sólo un relato de la creación del hombre sino dos, y estas suceden en dos tiempos diferentes. Por supuesto, los estudios de la Biblia ya se han dado cuenta de este peculiar detalle y concuerdan casi todos en achacarlo a que son fruto de dos tradiciones diferentes. Pero veamos en qué partes de texto bíblico sucede esto. Por un lado tenemos el Génesis 1,26 en el cual la creación de Adam es efectuada por los Elohim (y aquí ya pongo abiertamente en plural este término) y, en Génesis 2,7 en el cual este acto creativo se atribuye a Yahvéh. Mauro Biglino nos especifica que: «en el primer caso, la narración se refiere al hecho de que los Elohim deciden hacer el adám «a su imagen y semejanza», mientras que en el segundo se especifica que Yahvé utilizó «arcilla» soplando en «el aliento de la vida”.

En Génesis 1,26 y siguiente se expresa que los Elohim nos crearon a su imagen y semejanza y lo repite por dos veces utilizando la palabra צלם «tselem» prefijado de ב«b» que significa: «con, por medio de, mediante el uso de» y la otra con este prefijo y el sufijo complementario כ«ki» «como». Mauro entiende que este término bien debiera interpretarse como «con ese algo material que contiene la imagen» de los Elohim, y no como «a imagen» de los Elohim. Pero además esta palabra significa «algo recortado» tal y como se expresa en el léxico Hebreo-Inglés de la Biblia hebrea y armada de «Brown-Driver-Briggs. Entonces la traducción nos daría: «Hagamos al hombre con «algo recortado» nuestro». ¿Qué otra cosa nos puede venir a la mente que esa parte «recortada» sea el ADN de los Elohim?. El ADN es simbolizado también como el «árbol de la vida».

En Génesis 2,7, es uno de los Elohim, conocido por los hebreos con el nombre de Yahvéh, el que vuelve a recrear al ser humano con «arcilla» a la que le insufla el «hálito de la vida». La arcilla puede ser una metáfora de la materia prima con la que se moldea la vida, La descripción del proceso es parca y debemos complementarla con la Epopeya de Gilgamesh, donde se relata con más detalle. Aquí Yahveh, que a menudo se le reconoce como «hombre de guerra» o «señor de la guerra», se le denomina con el nombre de Enki «El Señor de la Tierra», el cual es el encargado de dar vida al ser humano, llamado Lulu (el equivalente al Adam terrestre).

«los Anunnaki (Elohim) hicieron de los contenedores dentro de los cuales se llevó a cabo la intervención: la planta genética del ADN de los «dioses» masculinos fue insertada en el óvulo del homínido femenino justo dentro de un contenedor de arcilla realizado a propósito. En la Casa de la Vida la «diosa» Ninmah creó un recipiente con arcilla, lo forjó, le dio la forma de un baño purificador, para crear en el interior de la mezcla y luego se repitió la operación para los siguientes injertos: tomó catorce piezas de arcilla y puso siete a la derecha y siete a la izquierda; en los recipientes forjados con arcilla Ninmah introdujo los huevos de las hembras bípedas y luego los unió con la sangre purificada del macho Anunnaki (Atrahasis).»

גנ יעדן Gan Eden

La palabra hebrea para «jardín», es gan, y deriva de la raíz ganan, que significa «cerca».Entonces גנ ביעדן [Gan be-eden] , significa «jardín encerrado en el Edén». La raíz hebrea [adhan] también se refiere al concepto de «la alegría de una vida feliz» y esta nos trae al recuerdo los dichosos momentos y los muchos deleites de los que disfrutaban los seres humanos mientras andaban del lado de los Elohim ya que fueron alimentados y cuidados sin que tuvieran que preocuparse de otra cosa sino disfrutar de la vida.

Mauro Biglino piensa en la posibilidad de que hubiese al menos dos Eden en la Tierra: uno en África (dioses enkiti) y otro en Sumer (dioses enliliti) donde fueron traídos Adán y Eva. Los cuatro ríos bíblicos que salen del Edén son Gihon (el actual Aras, una vez llamado Gaihun), Pison (el actual Uhizun), Hiddekel (Tigris) y Perath (Eufrates). Sus manantiales están ubicados en el territorio inmediatamente al oeste del mar Caspio, cerca de los lagos Urmia y Van (Armenia-Kurdistán).

La ubicación precisa parece ser el área donde se ubica la actual Tabriz (Irán): el valle del Adji Chay, llamado en Meidan persa (es decir, «lugar amurallado»).
Las tierras de Cush (Azerbaiyán) y Ávila (provincia de Anguran, Irán), lavadas por Gihon y Pison, se encuentran en el actual Azerbaiyán y en las montañas cercanas del norte de Irán.

El río que cruza el Edén se intercala cerca del lago Urmia para luego renacer, formando los manantiales de los cuatro ríos mencionados que desembocan en dos en el Mar Caspio (Gihon y Pison) y dos en el Golfo Pérsico (Tigris y Eufrates).

Mauro nos explica el significado de numerosas palabras que aparecen con profusión en la Biblia y también nos explica en sus libros numerosos detalles de la vida de los Elohim, sus costumbres, las cosas que les agradaban y desagradaban, de como se dividieron el mundo en zonas de influencia (recordar aquí que Platón decía que los dioses se repartieron las naciones). También explica que Yahveh era uno de ellos, y no precisamente ni el más importante ni el mejor considerado. Nos explica, por ejemplo que el nombre de יהוה YHWH aparece en la Biblia unas 6.000 veces, de las cuales 2.600 veces está vocalizado como Jehovah y el resto como Yahveh. También nos dice que YHWH deriva del trigrama יהו YHW y que ha este personaje se le asignaba una esposa llamada Ashera, también llamada Anath. No obstante, la figura de Ashera (como esposa De Dios) fue eliminada, sin duda debido al sacerdocio machista judaico.

Finalmente, Mauro Biglino, después de un profundo análisis lingüístico y reconstructivo viene a afirmar que «La Biblia no es un libro sagrado», que en toda este libro no hay una sola palabra que hable De Dios (en el sentido de Creador y Origen de todo lo creado). Tampoco está el verbo crear ברה «barah» que es el que -afirman- es utilizado al principio del Génesis: «En el Principio Dios creó el Cielo y la Tierra». Esta traducción sería más correcta así: «En el principio los Elohim modificaron un territorio donde había agua y tierra.» cuando separaron las aguas de la tierra lo que hicieron es construir una gran presa.

© Alman – 2019

Bibliografía:

  • «La Biblia no es un Libro Sagrado» Mauro Biglino.
  • «Il dio alieno della Bibbia» Mauro Biglino.
  • «Antico e nuovo testamento libri senza Dio». Mauro Biglino


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