Porfa… húndeme un portaaviones y así puedo tirarte unas cuantas bombas atómicas!

El titular es sarcástico pero no exento de razón. Los EEUU y sus hermanos mayores los Británicos, constantemente aconsejados por sus mentores innombrables, siempre han sido unos maestros rematados en crear situaciones para provocar el estallido de una guerra. Lo han hecho tantas veces que ya no engañan sino a los que felizmente les gusta estar engañados: los idiotas. A los españoles también nos engañaron con el hundimiento del Maine hace ya unas cuantas décadas.

No soy muy dado a hablar de geopolítica pero, está claro que se está cocinando un gran conflicto bélico que puede convertirse en una Guerra Mundial abierta y en la que, queramos o no, nos vamos a ver afectados todos. EEUU-Israel están provocando a Irán con el propósito, evidente, de enviar esta última nación a la Edad Media. Saben que si inician una guerra convencional (prohibido usar bombas atómicas) el conflicto va a durar mucho tiempo, costará ingentes cantidades de dinero, producirá cientos de miles de víctimas, amén de hacer que el petróleo suba por las nubes y comience una recesión económica mundial que puede hacer palidecer a todas las que hemos vivido hasta ahora. Eso podría ser el foco de numerosas desestabilizaciones no programadas y por lo tanto difíciles de controlar.

Para evitar que esto ocurra las “brillantes mentes” que gobiernan sobre las cabezas del presidente más poderoso del mundo, se les ha ocurrido un incidente que justifique el uso de armas nucleares sobre Irán. Se trata de una solución semejante a la que se aplicó sobre los japoneses para que estos claudicaran y finalizará la Segunda Guerra Mundial. Y estos amantes del Ajedrez de la Muerte se les ha ocurrido sacrificar una pieza bien grande: un portaaviones (alguno de esos que están a punto para ser jubilados). Si Irán se atreve a hundir un portaaviones norteamericano, el ataque nuclear preventivo está servido para satisfacción de los halcones del Pentágono (que no de todo el pueblo norteamericano) y, especialmente, del gobierno sionista israelí (que no de todos los israelís). Estos últimos harán también sus ataques descomunales preventivos contra Hezbolah y los milicianos iraníes estacionados en Líbano, Siria e Irak. Hecho esto, Irán se rendirá incondicionalmente y acatará las órdenes del Imperio. De paso se da una señal inequívoca a todos aquellos países que estaban pensando en revelarse. Una Nueva Era de Uso de “Armas de Destrucción Masiva” para afinanzar la “Pax” Imperial renacerá de nuevo.

Pero, para que eso suceda, hay que ir provocando más y más a Irán hasta que esta nación ataque alguna fragata o derribe un caza tripulado. Inmediatamente comenzará el intercambio de misiles y ¡voilà! de repente saldrá en las noticias del stablishment: “misiles iraníes han impactado contra portaaviones americano y ha sido seriamente dañado. Los marines muertos se cuentan por centenares”. Y Trump dirá algo así como contestación a esta grave afrenta: “Ha sido un gran golpe que será contestado con la mayor fuerza destructiva que se haya conocido sobre la Tierra” ¿De verdad habrán sido los iraníes o es un ataque de falsa bandera? Qué más da, los iraníes, en plena escalada de la guerra necesitan anotarse importantes victorias y esta lo es, así que puede que muerdan el cebo y se atribuyan la pesca. Este es el escenario que pretenden los halcones de Washington y el “Gracias Dios de Israel, has escuchado nuestras plegarias”, pues el pueblo americano y media comunidad internacional se pondrá del lado del Imperio y este, bajo la clásica mascara de “la coalición internacional” atacará sin piedad a Irán con la más formidable de las fuerzas de destrucción masiva. ¿Qué nación resistiría esto? Japón no pudo y seguramente tampoco lo haga Irán. Quitar a Irán de en medio permite redibujar definitivamente todo Oriente Medio tal y como quiere Israel desde hace décadas.

Pero, igual que un pobre mortal como yo he podido vislumbrar este escenario, esta jugada de ajedrez, seguro ya la han contemplado los iraníes, que llevan jugando esta partida décadas enteras y se las saben casi todas de sus enemigos. Además, ellos ya jugaban al ajedrez desde antiguo y, hasta es posible, que fueran los inventores de este juego. Además, saben que en esta partida de ajedrez no juegan dos contendientes sino muchos más. Así que no va a ser una contienda bilateral sino que se jugará multilateralmente. El ojo de Irán no solo está puesto en las bases y fuerzas desplegadas por EEUU en Oriente Medio. Según se murmura entre pasillos, Irán tiene preparada toda una gran red que se elevará en las mismas cabezas de sus enemigos e intentará atraparlos en ella. Su enemigo sabe que puede que la provocación contra Irán sea el pretexto para un juego más grande. Puede ser un juego diseñado desde el todopoderoso gobierno a la sombra para desencadenar una Tercera Guerra Mundial que sumiría al mundo en un caos sin precedente. Si ese es el caso, todo se está orquestando según lo previsto y en el juego están metidos todos, americanos, israelíes, iraníes, rusos, turcos, chinos, británicos, alemanes, franceses, españoles, italianos, hindúes, saudíes, iraquíes, sirios, palestinos, egipcios, el estado islámico, hutíes, kurdos, y un largo etcétera. Si este es el caso ¡Qué Dios nos pille confesados!.

EEUU e Israel quieren una intervención rápida, eso está claro y para que sea así se debe utilizar una potencia sin precedentes, justamente para que Oriente Medio no arda por los cuatro costados y les afecte a ellos de un modo desastroso. La seguridad de Israel es lo más preocupante en toda esta intervención. A Israel le pueden llover tortas de todos lados. Por lo tanto, en el mismo minuto que EEUU junto con sus aliados, intervengan en Irán, Israel hará lo mismo en Gaza, Líbano y Siria. No serán pequeñas intervenciones quirúrgicas como han sido hasta ahora sino que se utilizarán medios de destrucción masiva. La intervención será furtiva, como es la costumbre en estas operaciones.

¿Qué hará Rusia? ¿Cómo se comportará Turquía? ¿hacía dónde mirará China? ¿Cuál será el papel de Arabia Saudí y Emiratos Arabes? Si todos ellos han pactado que la suerte está echada para Irán, como aves de rapiña intentarán sacar tajada de la situación, y finalmente, los medios ocultarán y manipularán lo que realmente ha sucedido. Las bombas nucleares no serán tales, sino potentes bombas antibunker, los miles de muertos serán rapidamente solapados bajo términos tan populares como “daños colaterales”, “errores de cálculo” producidos por fallos inducidos por el enemigo en los sistemas GPS y cosas por el estilo. Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y otras naciones hablaran de la necesidad de negociaciones y aquí se ha acabado todo, otra victoria para el Imperio.

Pero ¿y si Irán es el pretexto para darle el golpe final al Imperio? O dicho de otro modo, y ¿si les sale el tiro por la culata y el cazador acaba siendo el cazado?. Y ¿si Trump es el personaje perfecto para protagonizar el Principio del Fin que se avecina? Su perfil psicológico es perfecto para llevar a cabo algo así.

Mi opinión es clara: la guerra nunca fue una opción para solucionar los conflictos. La guerra es el único lenguaje que utilizan aquellos que quieren imponerse sobre los demás. La guerra es un gran negocio, en ella gana quien la patrocina (y suele hacerlo en los dos bandos en contienda) y la muerte. A nivel interior he visualizado todo esto y si el Águila y el Pueblo Elegido creen que la victoria está asegurada, bien valdría la pena recordarles que la entropía y la muerte nos afecta a todos.

© Alman, 2019

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