¿Cómo se nos quitó el Conocimiento?

Se hizo con muy diversas técnicas y, por supuesto, nosotros hemos colaborado activamente, sea consciente o inconscientemente, en cada una de ellas. De entre esas muchas técnicas está una muy importante y que ha pasado prácticamente ignorada. Hablamos de nuestro sistema numeral. Nosotros contábamos en base 12 y teníamos doce números. Al tener 11 cifras más el 0 poseíamos el Conocimiento necesario para nuestra Transformación en Hombres Completos o Primordiales. El paso de un sistema duodecimal a uno decimal supuso haber perdido una de las claves fundamentales para nuestro desarrollo. Un paso que se fue imponiendo astutamente por quienes buscaban a toda costa nuestra sumisión a sus voluntades y oscuros objetivos.

Para comprender lo que estoy afirmando, antes debemos entender varias cosas referentes a los números. Así que preparense, porque este artículo no va a ser corto y les va a exigir toda la atención que puedan poner en él. La primera cosa que tenemos que saber referente a los números tiene que ver con la neurolingüística.

La Neurolingüística de los Números

Cuando, desde muy pequeños, comenzamos a pronunciar nuestras primeras palabras, lo primero que hacemos es aprender a nombrar lo que nos es más cercano y familiar, mama, papa, etc. Es así como el mundo se nos va fijando en la mente, cada ser u objeto de nuestro entorno recibe un nombre. Luego aprendemos a pedir en especial comer y beber. El verbo «quiero esto y quiero lo otro» empieza a ser aprendido. Luego vienen los conceptos no, y sí, me gusta y no me gusta. Y así sucesivamente vamos añadiendo a nuestro vocabulario términos que ya no son cosas ni seres sino que describen acciones más o menos complejas. Se trata de un aprendizaje en el que participan nuestros padres, hermanos y otras personas del entorno familiar y que nos van conectando con la mente colectiva de nuestros semejantes. En ese proceso aprendemos todo tipo de conceptualizaciones. Cuando comenzamos a aprender los números tenemos que hacerlo desde un nivel de comprensión que roza el área de la abstracción. La abstracción es un proceso por el cual comenzamos a estructurar patrones que no necesariamente son visibles ni entran en el reino de las acciones reactivas. Enseñar a un niño a contar es una de esas tareas difíciles que se empareja con la enseñanza de las letras. Los números son también letras, de hecho, en la antigüedad, en muchas lenguas eran representados por las letras del alfabeto.

Lo normal es que, antes de contar utilizando esos signos que reconocemos como números, le enseñamos a los niños a hacerlo con los dedos de la mano. De ahí que se piense, con toda lógica, que nuestro sistema de contar utilice diez cifras, ya que los dedos de nuestras dos manos suman diez.

En la programación neurolingüística los números tienen una gran importancia. Mientras que, en el caso de las letras y de las palabras el significado se ha vuelto muchas veces ambiguo por haberse perdido el conocimiento concreto de lo que representaba cada sonido o lexema que las componía. En el caso de los números esto no ha sucedido. Cada número posee en si mismo un significado bien definido como concepto, imposible de tergiversar independientemente de cómo lo llamemos. Da igual si tú lo llamas one, uno, bat, yksi, ein, odin, yi, etc. El concepto arquetípico y el significado será rotundamente igual para todos. En cambio, un concepto de la acción «tener» puede no entenderse igual en la mente de cada ser humano. De hecho hay lenguas que el concepto tan básico de «tener» no existe aunque sus hablantes entienden «más o menos» lo que significa pero no de igual modo que lo entendemos nosotros. Con los números, esto no sucede, no hay ambigüedad, un 8 es un 8 aquí y en Vladivostok.

Es por eso que, algunos filósofos, como Pitágoras, Descartes o Espinoza llegaron a la conclusión de que los números son el fundamento de toda cosa y por ende del lenguaje más universal. La enseñanza de los números y de de forma operar con ellos dio nacimiento a las Matemáticas. Cuando este conocimiento se expandió en el espacio y el tiempo nació la Geometría. La Geometría son los números en acción, aplicados al espacio tridimensional. A través de la maravillosa acción de los números expresándose en la geometría surgen las formas y con ellas podemos decir qué tenemos los ladrillos con los que se construyó el Cosmos. Cuando un niño aprende a contar tiene en su cerebro la materia prima con la que crear y recrear universos, aunque la mayoría se contentan con sumar, restar, multiplicar y dividir con ellos.

Una curiosidad a lo que estamos hablando. Una persona puede aprender varios idiomas y hablarlos fluidamente cambiando de uno a otro sin problema, excepto cuando necesita hacer una operación matemática con la cabeza. Prácticamente el 99% de las personas políglotas lo harán en su lengua materna, siéndoles muy difícil hacerlo en otra lengua. Y esta es una de las claves neurolingüísticas en las que se oculta la causa del cambio de base 12 a base 10 y es que, nuestra forma de contar configura el codigo fuente con el que construímos la realidad.

Desde antiguo se sabe que los números, además de servir para hacer operaciones matemáticas y resolver problemas de cálculo, tenían un significado arquetípico. Es un significado lógico que en el caso de los tres primeros números es evidente. Así 1 significa el origen, por ser el primer número, representa además la Unidad, a un nivel natural representa al hombre o al primer ser creado. Así cuando aparece el 2, se dice que es Eva, la primera mujer, simboliza la dualidad, etc. El 3, es la suma del 1 y el 2 por tanto es el resultado de esa unión ¿y cuál es el resultado de unir al hombre y la mujer? El nacimiento, la generación, el hijo. Así que el 3 representa la procreación, el nacimiento y también la familia, y de algún modo representa la consumación de un primer ciclo. Con el cuatro nos viene a la cabeza un cuadrado y con él la idea de un suelo, de una base, un fundamento. Y así podemos continuar con las demás cifras.

Aunque a menudo se nos dice que nuestro sistema decimal se basa en que contábamos con los diez dedos de las dos manos, lo cierto es que hubo varios pueblos, entre ellos los sumarios, que contaban auxiliándose de las falanges de los dedos. Con este método y utilizando los dedos de la otra mano como contadores de grupo eran capaces de contar hasta 60 o incluso, si utilizaban las otras falanges, hasta 144.

Los más grandes pensadores de la antigüedad llegaron a analizar el simbolismo arquetípico de los números con mucha atención. No cabe duda que en los cifras está todo el conocimiento contenido. Si alguien piensa que es exagerado decir esto deberían echar un vistazo a cómo funciona el ordenador con el que seguramente estarán leyendo esta información. Ese maravilloso portento de la tecnología funciona gracias a los números. Todo en él son pura matemáticas y geometría. El ordenador utiliza tan solo dos cifras 0 y 1, y el sistema de posicionamiento que es un multiplicador de estados. Con cuatro posiciones solo es capaz de interpretar 16 signos, con ocho posicionamientos llega a interpretar 256 signos, etc. Imaginemos lo que es posible hacer con dos números. Pues bien, estamos a las puertas de la era de los ordenadores cuánticos que trabajan con qubits que poseen tres estados 0, 1 y 2, siendo este último un estado dual que lo mismo es 0 o 1 indistintamente. Es decir, el tercer estado es indeterminado. Estamos fascinados por lo que los ordenadores son capaces de hacer y ya estamos viendo de lo que es posible la Inteligencia Artificial. Y todo fundamentado en la base 2 matemática. Imaginad ahora lo que sera capaz de hacer un ordenador cuántico. El Universo es el resultado de vibraciones, de movimientos geométricos y de números. Por cierto, existe un modelo matemático desarrollado por la moderna astrofísica de 11 universos. Un número importante de astrofísicos han llegado a esta conclusión al integrar la teorías del Universo de las “Supercuerdas” en las que tendríamos una dimensión adicional de “Supertiempo” y otra dimensión para el Universo “Supermembrana” que para desenvolverse necesitaría un universo tridimensional. Por supuesto, es una teoría en la que aun están por confirmarse muchas cosas pero debemos quedarnos con un dato que, como veremos más adelante, es importante: el número 11.

Los números tienen su significado y no está de más explicar aquí lo que simboliza cada uno de los números en un sistema decimal.

El significado de los números

1 El Origen. La divinidad manifiesta y el Hombre original, cuando su naturaleza era andrógina, es decir era tanto hombre como mujer. Se afirma esto debido a que, cuando se suma 1 a un número par da como resultado uno impar y cuando es a la inversa da como resultado uno par. Es el número de la Consciencia de Ser y representa la Unidad. Es inamovible e inalterable porque tanto si se multiplica como si se divide por si mismo continúa siendo su resultado él mismo. El UNO es la Mente Universal: TODO es UNO. Su símbolo original fue un punto y el astro que lo representa es el Sol. Es el número de la Actividad. En el plano emocional contiene todos los atributos que se le atribuyen al hombre macho. El elemento es el AIRE.

2 La dualidad. Se considera femenino pues es la Hembra Universal y es el Principio de la Antítesis. Un número que anuncia el cambio, pues unido al Uno producirá el Tres. Este número crea a través de la replicación. Es decir da vida a partir de una imagen que está inmersa en la Unidad. Es pasivo y se representa con dos rayas paralelas. Está relacionado con la Luna. En el plano emocional representa todos los atributos propios de la mujer hembra. El elemento es el AGUA.

3 La Generación. También se le relaciona con el tiempo y el movimiento de los astros. Representa a la Familia primigenia, Padre (1), Madre (2) y el Hijo (la suma de 1 y de 2). Es el número del nacimiento, la procreación y el comienzo del ciclo de la vida y de la muerte. Se le relaciona con el planeta Júpiter y su símbolo es el triángulo equilátero. En el plano emocional el tres participa de las fuerzas reunidas del 1 y del 2 lo que le confiere amplia versatilidad, ingenio, haciéndolo sociable y comunicativo. El elemento es el FUEGO.

4 La Tierra. El número cuatro es el «ground» donde se asienta la materia. Se considera un número femenino y representa a la Gran Madre Tierra. Se considera un número sagrado y quizás por ello el nombre De Dios es representado en tantas lenguas con cuatro letras: ALLH (árabe), IHWH (hebreo), ADAD (asirio), AMUN (egipcio) ITGA (tártaro) ESAR (turco) GOTT (alemán), etc. Se relaciona con Urano y su símbolo es el cuadrado. En el plano emocional está relacionado con la construcción, la organización de la vida, el orden natural, la industria en cuanto a todo lo que puede hacerse con las manos y el trabajo. El elemento es la TIERRA.

El Cinco es el punto de inflexión. El Hombre se manifiesta en la naturaleza a través de un vehículo de carne y hueso y el conoce la vida que siente con sus 5 sentidos.

5 El Hombre. Si el 1 representaba al Hombre Original, arquetípico y andrógino. El 5 es el hombre hecho carne y hueso que percibe la existencia a través de sus 5 sentidos: el oído, la vista, el gusto, el olfato y el tacto. Es el Hombre primordial (1) manifestado en la Tierra (4). Esta manifestación se produce después de haber pasado por un proceso neguentrópico por los cuatro reinos elementales: el primordial, el mineral, el vegetal y el animal. El quinto reino es el humano. El cinco se forma también del 3 y del 2 y posee la sabiduría que surge de la creatividad (2) y el poder generativo (3). El cinco representa el punto de inflexión entre el Hombre Primordial o Espiritual y el Hombre animal y terrestre. A partir de aquí se presenta un punto de inflexión y, de él depende si decide hundirse en las tinieblas de la materia o volver a su estado primordial. Mercurio es el planeta que se le atribuye a este número y en el plano emocional representa la inteligencia, el ingenio y el impulso sexual. Su símbolo es la estrella de cinco puntas o pentagrama.

El 5 invertido es el camino de la bestia y el abismo hacia los mundos inferiores.

6 El Alma. Es el número del amor y del matrimonio perfecto. Se considera un número perfecto porque equivale a la suma de sus divisores (1+2+3=6) y es divisible tanto por 2 (par) como por 3 (impar) lo que le confiere armonía entre sus componentes. Volvemos a encontrarnos con un número hermafrodita que está relacionado con el planeta Venus. Su símbolo es dos triángulos enlazados de tal modo que conforman una estrella de seis puntas (estrella de David). De igual modo es representado por el cubo. En el plano emocional es un número que atrae la armonía, la creatividad, la dicha (especialmente en el hogar), la belleza y el idealismo.

7 El espíritu de lo divino en la materia. Se dice que el siete representa la mano de Dios manifestándose en cada cosa y ser. El Siete es el número de los ritmos y de las leyes que rigen todo lo Creado. Este número representa el triunfo del espíritu sobre la materia. Asociado a la Magia, a lo oculto y al conocimiento de las cosas del espíritu. Se le asocia al planeta Neptuno y su símbolo es la estrella de siete puntas. En el plano emocional indica la contemplación, la filosofía, la gnosis y la mística.

Todos los divisores del 8 son múltiplos de 2, pero carece del principio generativo del 3. Sus creaciones por tanto son réplicas o un espejo de la verdadera Creación. Es, por tanto, el que genera las diferentes Matrix del Universo.

8 El Equilibrio. El ocho es el triunfo sobre la materia y el éxito. El éxito sobre la materia se obtiene a través de la Justicia que es el equilibrio entre los impulsos desequilibrados de la Tierra y las leyes que rigen los Cielos. El ocho está muy relacionado con los ciclos del tiempo y con sus ocultos designios. Se le asocia al planeta Saturno y se representa con el doble cuadrado formando una estrella de ocho puntas. El ocho es divisible por 2 y sus múltiplos, pero no por 3 lo que significa que no es creativo y sólo es capaz de generar algo a partir de la copia o replicación. En el plano emocional representa la materialidad, la tenacidad, la concentración y la voluntad.

9 La culminación. Se forma por la triple acción del número 3, por eso fue conocido, como el tres veces generado o nacido. Es curioso que los hebreos no tuvieran ninguna letra asignada para este número. En su triple Tríada tenemos la culminación de los tres niveles: físico, anímico y espiritual. El nueve simboliza el pináculo de la realización mental y espiritual. Es un número masculino y es el planeta Marte el que lo rige. Su símbolo es el cetro y el orbe, los atributos que porta en sus manos el Rey. En el plano emocional representa la espiritualidad, la ortodoxia, el humanismo y también la impulsividad.

0 La Nada. Representa el vacío y el abismo que está más allá de la Creación. Se simboliza con el círculo o la serpiente que se muerde la cola (Ouroboros). En algunas tradiciones se le considera el verdadero Reino de la Divinidad siendo la Creación el Gran Sueño del Creador.

Pero ¿qué sucede en un sistema duodecimal?

Ahora, veamos qué es lo que ha sucedido para que nos quitaran la Realización y el Conocimiento que nos confiere la Iluminación. Para ello tendremos que hacer un poco de historia.

En el pasado, cierto grupo de sabios, en vez de seguir su elevada labor de iluminar y ayudar a la humanidad en su desarrollo decidieron sumirlos en la ignorancia, sacar provecho y ejercer su poder sobre ellos. Para conseguir sus objetivos debían hacer cambios en ellos. En aquel entonces, el hombre no era como ahora, aun tenían desarrollados el sexto y el séptimo sentido y no era fácil engañarlo, aunque no imposible. Su involución no era tan pronunciada como lo es ahora. Al principio se hicieron pequeñas transformaciones que afectaron su entendimiento y la percepción que tenían del mundo. Aquellos tenebrosos sabios estaban haciendo cambios en la mente colectiva del hombre en la Tierra mediante el engaño. Algunos de ellos se encargaron de pervertir el lenguaje humano, otros manipularon las líneas energéticas y los vórtices energéticos del mundo. Y los hombres comenzaron a perder su visión interior y sus capacidades psíquicas. Primero fueron pequeñas cegueras, como cuando uno pierde la conciencia debido a la ingesta de algún tipo de droga o de bebida embriagante. Fue un largo pero inexorable proceso, quizás premeditado para que pudiera el hombre en un ente totalmente físico pues aun en aquel entonces no lo estaba del todo. Esta fue la causa de que los maestros de la Humanidad dejasen hacer a quienes, de entre ellos, habían decidido servirse a si mismos y abrazar el Reino de la Oscuridad. De entre los múltiples cambios que introdujeron estos servidores de si mismos fue cambiar definitivamente su sistema de números rebajándolo de 12 a 10, esa fue la clave que, definitivamente, nos encerró a todos en el lugar que estamos ahora. Y observen que aunque pudieron hacerlo a un nivel microcósmico no consiguieron, en cambio hacerlo a un nivel macrocósmico. ¿Porqué? por la sencilla razón que no iban a engañarse a ellos mismos. Sabían muy bien que en este Multiverso los niveles de manifestación o dimensiones eran 11 más aquella que estaba más allá de los Manifiesto y era la causa y sosten de todas las demás. Por supuesto, he querido ser breve explicando esta historia no queriendo entrar en detalles espacio-temporales.

Para entender mejor lo que estoy afirmando aquí debemos analizar con atención que es lo que nos explican los primeros nueve números que conforman el sistema decimal. Observemos que del 1 al 5 se escenifica todo el proceso de caída del hombre desde su Origen como Hombre Primordial andrógino al de humano encerrado en un cuerpo perecedero de carne y hueso. Esta es la caída o salida del Edén de la que nos habla la mitología bíblica y otras anteriores.

Del número 5 al 9 se producen los cinco (?) procesos que lo han de devolver a su estado original de nuevo. Pero estos procesos alquímicos o de transmutación operan realmente en 7 etapas y no en 5, siendo la última la culminación misma (siempre representada por el número 10). Entonces ¿qué ha sucedido? Sencillamente, han sido eliminados dos números, que a falta de representación y nombre denominaremos A (devsti) y B (elva). Estos dos números son la llave y la puerta de salida que nos da acceso al Reino Espiritual. Dicho de otro modo, sin estos dos números, la vuelta al origen no es posible. Con todo, cuando alguien decide tomar el camino de vuelta, en cierto momento de ese proceso, la llave se pone en sus manos y la puerta se aparece ante sus ojos porque, los benefactores de la Humanidad estarán ahí para darle justo aquello que necesita y de lo que se ha hecho merecedor.

Esto no ha sido dicho antes, así que es un conocimiento poderoso que es necesario que sea analizado en profundidad, aunque no es mi cometido revelar aquí los profundos arcanos que en todo esto se ocultan. No debemos dar perlas de comer a los cerdos, eso sería un desperdicio y una estupidez.

Así estos dos números faltantes son:

A La Causa y el Efecto. Aquí se halla la Causa que originó nuestro descenso a la materia y acabar prisionero en un cuerpo material. Indica el inconsciente humano y las raíces que nos mantienen atados al Reino de los Creado y nos impide nuestro retorno al Reino Divino, aquel que está más allá de toda Creación. En definitiva, nuestro proceso de transmutación estará incompleto si no bajamos a los infiernos acompañado de La Luz de la Sabiduría. Está relacionado con el Karma y el ciclo del Samsara. En el plano emocional señala el inconsciente y los fantasmas y demonios que pueblan nuestra mente pero también aquellos ideales más sublimes que conforman nuestra alma. El planeta asociado a este número es Plutón. Su símbolo es un Círculo de cuyo centro surgen diez rayos que se unen a él.

B La Iluminación y la Inteligencia Divina. Otorga conocimiento absoluto sobre el Bien y el Mal y puede conjuntarse a cualquiera de los números, pues cualquier número multiplicado por B dará como resultado un número (en base 12) cuya suma de sus dígitos resultará, reducida a un solo dígito B. Es decir, se producirá aquí el mismo fenómeno que sucede con el número 9 en base decimal. Esto significa que la capacidad iluminativa de B debe ser utilizada como llave en cada uno de los números. Es el puente que hace Realidad lo que sólo está en nosotros como un mero concepto. Así B es el fuego del atanor del Alquimista, sin él no es posible alcanzar la Gran Obra de la Transmutación en nosotros. Este número también describe a la persona que ha alcanzado el conocimiento de Dios en su máximo nivel, convirtiéndole en un Iluminado. No está asociado a planeta alguno y su símbolo es el Fuego que representa La Luz. En el plano emocional representa la intuición, la imaginación y la Inspiración, tres atributos que resumen la Inteligencia despierta del Iluminado.

Y ahora que conocemos el significado de estos dos números podemos hacer un análisis de qué es lo que ha sucedido.

Al eliminar A (deka) se ha conseguido que no veamos las causas que nos atan a la materia y que están profundamente enraizadas en la parte inconsciente de nuestra psique. Esto es vital para alcanzar el Autoconocimiento. Si no somos capaces de conocer estas causas, seguiremos atados a la rueda de la Vida y de la Muerte, aun siendo conscientes de que vivimos prisioneros en una Ilusión.

Al eliminar el Fuego Sagrado representado por B y que, sin dudarlo, es la representación de Kundalini, la llave que abre cada uno de los números nos han dejado literalmente incapacitados para poder transmutarnos y cruzar el puente que nos separa del Mundo Espiritual y nos mantiene atados al Mundo de la Ilusión. Este es el Fuego que le robó Prometeo a los dioses. Sin este Fuego es imposible despertar en los siete niveles que comienzan en el número 5 y prosiguen hasta alcanzar el diez, es decir: 5, 6, 7, 8, 9, A, B y 10 (en un sistema duodecimal). Ahora se entiende porqué el número 5 es representado por dos pentágonos, uno de ellos invertido. Sin el auxilio de los dos últimos números estamos imposibilitados para alcanzar nuestra liberación y somos prisioneros de las fuerzas oscuras e involutivas que rigen nuestras vidas.

Ahora comenzamos a entender porque se nos ha impuesto el sistema decimal en detrimento del duodecimal original y, nos preguntamos, ¿cuándo sucedió este proceso?. Si bien el sistema decimal se comenzó a aplicar desde hace algunos siglos atrás, no es hasta la revolución francesa que se implementó en todos sitios con la excusa de unificar las medidas de peso y longitud. La gran reforma impulsada por los revolucionarios franceses era de tal calibre que quiso imponer un día dividido en diez horas, que constaban de 100 minutos y cada minuto de 100 segundos. Esta reforma del tiempo no caló entre la población, en especial porque no era práctica, así que prevaleció el antiguo sistema duodecimal heredado de los sumerios.
Si en el pasado se contaba con base 12 ¿dónde están las pruebas que demuestran que fue así? Los vestigios están presentes en muchas partes y han quedado visibles en el modo que tenemos actualmente de medir el tiempo y en las medidas de peso y longitud utilizadas en numerosos países antes de la reforma impulsada por la Revolución Francesa. No obstante, el sistema decimal ya estaba siendo usado en las matemáticas egipcias y también en otros lugares del mundo. Entonces, la únicas civilizaciones de importancia que utilizaron este sistema son las que florecieron en Mesopotamia y Oriente Medio, aunque allí el sistema estaba implementado a 60 (seis veces diez). No obstante, lo que observamos en estas culturas es que se sirvieron de un sistema mixto, en el que se utilizaba la base 10 y la base 12 para los cálculos. Entonces, la base 60 fue el resultado de conjuntar ambas bases, ya que el divisor 5 también estaba presente, además del 2, 3, 4 y 6 de la base 12. Es aquí donde perdemos la pista del sistema duodecimal en el pasado y, aun así todavía es utilizado.

¿Es posible cambiar nuestra manera de contar?

Cambiar nuestra forma de contar de un sistema de base 10 a uno de base 12 implica una nueva neuroprogramación. Puede parecer un proceso sencillo pero no lo es. Ya hemos hablado antes de cuan arraigados están los números en nuestra mente. Añadir dos más a la cuenta supone un ejercicio que producirá necesariamente cambios en nuestros procesos cognitivos. Esto es bien sabido por quienes, con toda la malicia del mundo, eliminaron tales números de la cuenta. Es como esas tribus que solo cuentan hasta cinco, utilizando tan solo una mano para ello. Cualquier número superior está expresado como cinco y uno, cinco y dos, etc. Estas tribus están todavía en el proceso de anclarse en el hombre cuerpo-animal. En ese proceso, el hombre se está arraigando a la Tierra y existe, por tanto, una conexión muy íntima con ella. Para ellos la autorrealización está en el 5, en el desarrollo del conocimiento a través del conocimiento de la materia y de la vida. Hay algunas tribus que solo saben contar hasta 3, así que prácticamente están experimentando su transición del mundo vegetal al animal, no siendo conscientes de algunos procesos que tienen que ver con la construcción y la artesanía, representados por el número 4. Es decir, recién comienzan a desarrollar sus capacidades industriosas. Cuando hayan conseguido el avance necesario en esta área seguro añadirán el cuatro y el cinco a la cuenta. Los números 4 y 5 vienen juntos pues este último es la suma de 4+1 ya conocidos.

Tenemos pueblos que cuentan hasta 20, es el caso de los mayas y aztecas pero, si observamos bien como lo hacen resulta que esta cifra es el resultado de 5×4. Su base numeral es el 5. Era lo mismo con otros pueblos que cuentan teniendo presente el número 20, como es el caso de los vascos. Su sistema ancestral se basaba en el 5. Como se ha dicho antes, estos pueblos están muy vinculados con la Tierra y el desarrollo del hombre tiene que ver con las conquistas terrestres y el desarrollo de la inteligencia. Tal es el aspecto que caracteriza la cultura ancestral vasca, muy apegada al territorio y a lo tangible. No obstante, en los últimos siglos, influenciados por otros pueblos, añadieron a su vocabulario los números que van del 6 hasta el 10, aunque sospechosamente el número 11 que debería decirse amabat se dice amaika. Esta especial diferenciación en el número once, la tenemos en las lenguas nórdico-germánicas (eleve, elv, elf, elva, alve, eleven, elleve) y en el hindi que llama al 11 gyāra. Sin duda aquí tenemos un residuo lingüístico que delata un antiguo sistema duodecimal. Investigando encontré que en Nigeria persiste un dialecto del idioma gwendara (Nimbia) donde los múltiplos de 12 son las palabras numéricas básicas alrededor de las cuales se construye todo lo demás. El número 29 es gume bi ni biyar ((12×2) +5), y 95 es gume bo’o ni kwada ((12×7) +11). En Nigeria no es el único lenguaje ni pueblo que lo utiliza, hay varios más. En otros lugares del mundo tenemos que en el idioma chepang del Nepal se utiliza un sistema duodecimal así como en el idioma maldivo (Dhivehi) de la gente de las Maldivas y la isla Minicoy en la India. En la obra LES PRINCIPES DE CONSTRUCTION DU NOMBRE DANS LES LANGUES TIBETO-BIRMANES de Martine Mazaudon cita lo siguiente:


«La gran mayoría de los más o menos 300 idiomas TB modernos tienen sistemas de numeración decimal de acuerdo con la mayor parte del mundo moderno, y más específicamente de acuerdo con sus dos grandes influyentes vecinos, los idiomas chino e indo-ario de la India. Algunos de ellos revelan, después de una indagación deliberada, otros principios matemáticos en su construcción de números y nombres de números. Si algunas de estas formaciones son accidentales, como cuando se reconstruye un sistema medio olvidado, otras son sistemáticas y revelan un uso anterior donde las agrupaciones de cuatro, cinco o doce eran más comunes. En un idioma, dzongkha, preservado por su aislamiento geográfico y político, hemos encontrado un sistema vigesimal completo, completo hasta el cuarto poder de la base (ciento sesenta mil). Los principios de la construcción de números que se han vuelto raros en otras partes del mundo, como las fracciones dentro de un número y el conteo excesivo, también se atestiguan ampliamente en Tibeto-Burman. Se necesita urgentemente más investigación de campo para recopilar estos sistemas de rápida desaparición, que los educadores extranjeros y los oradores locales lamentablemente consideran un obstáculo para el desarrollo socioeconómico.«

En esta obra se habla con cierta profusión de los diferentes sistemas de numeración utilizados en los casi 300 dialectos Tibeto-birmanos hablados en Asia. Así nos informa que: “Todos los números que acabamos de encontrar como puntos finales de una ejecución de conteo se encuentran como bases de sistemas numéricos. Además de la base predominante ’10’ hasta el punto de eclipsar a corto plazo a todos los demás, se puede observar o reconstruir en los sistemas tibetanos-birmanos basados en ’20’, ’12’, ‘5’ y ‘4’. La base 8, de las cual se encuentran rastros en la India, no parecen estar atestiguadas. Los números tres y seis a veces se usan para construir números intermedios, pero parecen ser correcciones puntuales de sistemas que se han vuelto deficientes en lugar del uso de un principio regular”. Martine Mauzadon nos deja claro en este trabajo que existen rastros evidentes del uso de diversos sistemas o Bases de numeración en las lenguas más antiguas y que se ha hecho un trabajo deficiente para identificar en detalle estas bases primando en todo momento la del investigador o filológo occidental que estudia estas lenguas. Martine se ha circunscrito a las lenguas y dialectos tibetano-birmanos que son 300 aproximadamente. Eso supone el 5% de las lenguas habladas en el mundo. Me pregunto ¿cuantas lenguas guardan en sus estructura numeral indicios del uso de un sistema duodecimal?.

No obstante, en Occidente y en las tradiciones religiosas el 12 tiene una gran importancia. Hay tenemos los 12 signos del Zodiaco, los 12 apóstoles, las 12 tribus de Israel, los 12 trabajos de Hércules, etc. Puede que todo ello tenga que ver con los 12 signos del Zodiaco, ya que la astronomía versus astrología tuvo una gran importancia en el pasado y, por supuesto, aun la tiene en la actualidad.

¿Que ventajas matemáticas tiene el sistema duodecimal frente al decimal?

La principal ventaja del sistema duodecimal sobre el decimal es el número de sus divisores. Mientras que el número 10 solo es divisible por 2 y por 5 (obviamos el 1 pues todos los números son divisibles por él), el número 12 lo es por 2, 3, 4 y 6. Por debajo del 12 no hay ningún otro número con tantos divisores. Por encima tenemos con cuatro divisores el 18 y el 20. En estos dos últimos casos los divisores son reducibles en el primero al 2 y al 3 y en el segundo al 2 y al 5. Tener 18 números es excesivo, pero añadir 2 más a nuestro sistema reporta ventajas a la hora de dividir. El 12 es un número abundante y eso lo hace ideal para ser utilizado en las unidades de medida. Esa es una de las causas de que aun persista cuando medimos el tiempo y se mantenga en algunos países donde utilizan los pies que se dividen en 12 pulgadas como medida de longitud, o en las de peso (libra troy dividida en 12 onzas). Lo mismo observamos en el comercio. Los huevos se venden por docenas, los platos, tenedores, cuchillos y cucharas se venden por media docenas y docenas.

Si implementáramos nuestro sistema de contar a la base duodecimal, no sólo tendríamos ciertas ventajas en matemáticas sino que estaríamos en disposición de avanzar a un nuevo nivel de conciencia. Y eso es lo que nuestros carceleros no quieren que hagamos.

No es que el sistema duodecimal sea mágico por si mismo. Su magia se despliega cuando se integra dentro de la mente individual primero y en la colectiva después. Su poder se magnifica especialmente cuando se instala en la mente colectiva pues mantiene abiertos una serie de canales vibratorios que permiten la ascensión espiritual del ser humano. Actualmente estos canales están cerrados para prácticamente todas las culturas y naciones de la Tierra desde el momento que se impuso el sistema decimal.

© Alman – 2019

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