Esa dictadura llamada democracia

Hace muchos años decidí ir a dibujar retratos en la calle en Canarias, concretamente en la isla de Gran Canaria. Por supuesto, fuí a pedir el correspondiente permiso al ayuntamiento y me dijeron que no había problema en que me pusiera en un paseo adyacente a la playa de las Canteras en las Palmas de Gran canaria. Así que cogí una plácida mañana y comencé a montar mi pequeño puesto. Apenas pasadas dos horas una mujer decidió probar e hice un retrato. Apenas los finalicé aparecieron dos negros fornidos y me dijeron que para ponerme en aquel lugar debía pagarles una cantidad de dinero, un porcentaje. Yo me reí y le dije que porqué tenía que pagarles. Me contestaron cortesmente que ellos me daban a cambio protección.
-¿protección de qué?- les pregunté con cierto asombro, a lo que uno de ellos me dijo: -de nosotros. Si no pagas te destrozaremos el puesto. Y si vuelves a ponerte y sigues sin pagar te daremos una paliza-. Decidí desmontar el puesto y no pagarles. Al poco tomé una cerveza en un bar cercano y le comenté al barman lo que me había sucedido. El hizo un gesto sarcástico y exclamó: -¡así funcionan las cosas aquí!-.


Si explico esta pequeña historia personal es porque esto refleja exactamente lo que sucede en nuestra sociedad. Hace miles de años eramos gentes libres, que nos regíamos por unos principios superiores que se fundamentaban en leyes naturales. La base de todo era el clan familiar, luego la comunidad de clanes. No había Señores, no había Reyes, ni Emperadores, ni Jefes ni nada por el estilo. Pero, algunos descubrieron que con las amenazas, aterrorizándonos y extorsionándonos podían dominarnos y ponernos a su servicio. Entonces comenzó la Era de la esclavitud en la que estamos metidos de cabeza. Nuestros gobiernos no son más que una modalidad “legalizada” de los chulos mafiosos que me encontré en Canarias. En esa zona mandaban los senegaleses, pero en la otra avenida los dueños eran los kázaros ucranianos, dedicados al trapicheo con diamantes y piedras preciosas procedentes de África. Los mafiosos tienen bien organizados sus “negocios”, poco importa si son negros, blancos, judíos, amarillos o rojos. Pero, nosotros, seamos de donde seamos ¿nos hemos organizado alguna vez para acabar con esta lacra?


Dicen que la esclavitud se abolió hace tiempo, pero eso no es más que una mentira. La esclavitud ahora se llama Democracia. ¿Cómo? Pero “si es el sistema de gobierno menos malo” me comentan una y otra vez. A mi modo de ver la democracia es un sistema para elegir a los servidores que elaborarán leyes para controlar a los esclavos (el pueblo). Esos servidores solo obedecen a sus amos, la gente rica, los mafiosos que nos siemblan de miedos y de amenazas si no obedecemos y que son los que realmente controlan todo cuanto sucede y planifican lo que sucederá en el futuro. La democracia fue y es un hábil y genial invento de los grises. Es genial porque han conseguido que la gente crea que es el mejor sistema de gobierno, que el pueblo realmente es soberano y que sus gobernantes son los mejores porque son los más votados. ¡Absurdo! todo es una hábil manipulación. La democracia se fundamenta en un poder formado por los ricos y una gran masa de personas esclavizadas a su voluntad. Los políticos son unos meros intermediarios que ponen la cara que es como una pantalla para que el pueblo no vea la realidad. Por eso afirmo: los políticos no sirven al pueblo, sino a sus amos y a sí mismos. Podrán ser populistas, caernos bien y ser hasta honrados (que alguno de ellos lo será aunque es una rareza) pero todos, finalmente, tienen que rendir pleitesía a sus amos. Si alguno no lo hace, lo sabrás enseguida pues buscarán quitárselo de en medio de un modo u otro.

Esto es un político, una pieza del engranaje bien pagada y con jubilación adelantada. Da igual si eres de izquierdas, de centro o de derechas, te conviertes en un esbirro de la Gobiernomafia.

La democracia nunca va a cambiar nuestra condición de esclavos ni nos va a dar más libertad y, por supuesto, no es un sistema social que busque promocionar ni el conocimiento, ni la verdadera felicidad, ni nuestro desarrollo como seres espirituales que somos. La democracia no es más que una fachada muy bonita de la dictadura de los grises. Los grises quieren una humanidad comunista con derecho a subsistir y una Élite viviendo como señores con derecho a todo. No nos consideran como seres espirituales sino como esclavos, que no se nos olvide nunca esto.


Si en verdad quieres volver al origen, a las verdaderas raíces, a la sociedad espiritual y armoniosa de nuestros antepasados ¡NO VOTES! y construye por tí mismo tu propia realidad social. Puede que te sientas único, pero no lo eres: pronto formarás parte de una pequeña familia, luego de un clan o tribu, después de una gran comunidad que ha decidido vivir diferente. No seas cómplice de la mentira política y de la degeneración de la humanidad.

© Alman – 2019

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