Estamos a punto de convertirnos en una colonia de un Imperio Alienígena… y no es lo que muchos se imaginan

Hace como medio año atrás, un allegado me preguntó: ¿pero tú exactamente en qué crees? Y yo le contesté que si se estaba refiriendo a cuál era mi credo religioso, le expliqué que, evidentemente existía una inteligencia suprema y que todos nosotros formábamos parte de ella. No obstante, quise ser algo más concreto y le expresé mi parecer con respecto a todas las religiones que se han ido desarrollando en nuestro mundo y que parecen tener un origen común. Le dije que todas ellas, en mayor o menor grado, pedían sumisión a la voluntad de Dios/es a cambio de una recompensa y castigo severo si no se producía dicha obediencia. Aquel allegado esperaba una respuesta acorde con algunas, de lo que él creía, eran mis anteriores creencias, así que, aunque estuvo de acuerdo con mi respuesta quería saber finalmente si yo era Verde o Amarillo. A lo que le contesté que quizás fuera todo gris dejando la respuesta en el aire.

Pero para explicar esto, me tendré que retrotraer unos cuantos años atrás, cuando por casualidad pude charlar con alguien que después resultó ser el autor de un importante libro dedicado a los «Illuminati». Todo sucedió una cálida mañana de otoño en una cafetería cercana a la zona universitaria de la ciudad donde vivo. Me senté en la terraza a tomar un café. En la mesa de al lado, estaban sentados un hombre de unos cincuenta años y otro bastante más joven, quizás rondaba los treinta. El hombre vestía elegantemente y llevaba puesto un sombrero a juego con su traje y tapaba su mirada tras unas clásicas rayban de cristales tintados de un intenso verde. No pude evitar escuchar la conversación de ambos que giraba en torno al deprimente estado de la política nacional, y la sumisión de todos los estados al gobierno oculto. La conversación era bastante elocuente y sentí gran curiosidad por saber quién era aquel personaje y su pupilo, el cual preguntaba y escuchaba, como yo, con gran atención sus contundentes y concisas respuestas. Finalmente entré en la conversación no sin sentir cierta reticencia inicial por parte de aquel hombre. Me presenté formalmente y le expliqué un par de vivencias que tuve con respecto a cierta secta vinculada con los «Illuminati». Estuvimos dialogando por una media hora sobre todo aquel interesante tema cuando decidí hacerle una pregunta a Pablo, que es como se llamaba aquel Señor: -Sabemos que existe una Logia Suprema, un grupo de x personas que rigen el destino de la Humanidad pero, lo que más me intriga es saber ¿a quién obedece este Gobierno Oculto?-.

Pablo se quitó las gafas y me mostró sus pequeños, tristes y azulados ojos, dibujó una leve sonrisa y me dijo: -No sé quien eres ni cuál puedan ser tus intenciones, pero a estas alturas de mi vida y teniendo en cuenta mi lamentable estado de salud inducido por quienes no les ha gustado lo que he revelado en mis libros y sobre todo por lo que sé, voy a revelarte algo que contestará a tu pregunta. Esos hijos de puta (se refería al Gobierno Oculto y todos sus esbirros) nos van a entregar como esclavos a toda la Humanidad a una civilización que se ha presentado con buenas intenciones y desea unir a la Tierra a una confederación de mundos, con las «ventajas» que eso implicaría en progreso tecnológico y de inteligencia. Esta civilización alienígena se presentó en embajada formalmente al gobierno de los EEUU en 1946. Por supuesto, todo esto era un ardid, ya que tales visitantes de las estrellas llevan monitorizándonos algunos miles de años atrás. Los Illuminati entraron en contacto con estas entidades hace varios siglos y tenían órdenes claras para conseguir varios objetivos, siendo el más importante y primordial el de conseguir un Gobierno Unificado de todas las naciones de la Tierra, consiguiendo lo que ya en aquel entonces llamaban: Nuevo Orden Mundial. Conseguido ese propósito era posible que los gobernantes de ese Gobierno Mundial firmasen un tratado en nombre de toda la Humanidad por el cual la Tierra entraba a formar parte anexada y supeditada a una confederación de mundos. A raíz de la firma de ese importante documento, los gobernantes de la Tierra se convertirían en los «sabios» regentes que dirigirían a la Humanidad de forma vitalicia bajo la supervisión del Gran Gobierno de Mundos. A cambio, la Tierra y sus habitantes recibirían asesoramiento científico y tecnología además del permiso de viajar a otros mundos bajo supervisión. Como avance de ello, y desde la década de los 50, se nos han entregado de forma progresiva ciertas tecnologías maravillosas, muchas de las cuales están con nosotros, como los microchips. -No parece mal trato- le interrumpí -si ello va a servir para que la humanidad avance, en especial si son capaces de curar nuestras enfermedades y nos abren las puertas a la exploración espacial. Ese tratado podría cambiarlo todo para la Humanidad. – ¡Así es! – exclamó con cierta excitación – esa es la clave. La práctica totalidad de la gente va a creer que es un Tratado provechoso. Todo pinta muy bonito y parece que van ha producirse beneficios para nosotros por todos lados. Por fin habrá paz en el mundo, todos unidos como una sola humanidad, y guiados por seres de otros mundos que nos van a ayudar con todos los males que nos azotan, como el cáncer, la delincuencia, las mafias, la corrupción, las desigualdades económicas, las injusticias, las guerras, los conflictos religiosos. Tras ese hermoso decorado se esconde un astuto ardid que tiene que ver con una Ley Universal que todas las civilizaciones deben obedecer, al menos en esta parte de la Galaxia. Pues, encima de estos alienígenas tan bien intencionados hay otros que cuidan por la paz estelar, es decir otros con más tecnología y, sobre todo, mayor sabiduría que ellos. Así que hay una Ley que expresa claramente que una civilización planetaria más adelantada que otra no debe interferir en una civilización menos evolucionada. Pero, hay una ley anexada a esta que permite tal interferencia si, la totalidad de los componentes de la civilización menos evolucionada así lo pidieran, cosa muy improbable en estadios de evolución muy tempranos, pero muy posibles cuando estas civilizaciones llegan a cierta madurez. Es una ley que casi todas las civilizaciones alienígenas respetan excepto algunas que, hábilmente utilizan esta «excepción» legal para intentar manipular a sus humanidades-víctimas con el fin de que se produzcan las condiciones para poder intervenir y eso solo es posible con un mundo bajo un sólo gobierno. Pues se entiende que este Gobierno universalmente reconocido por todos puede presentar una petición formal de tratado en nombre de toda la Humanidad. Firmado ese tratado la Gran Confederación de Mundos nada podría hacer pues la humanidad ha cedido su libertad a otros, si bien aun velará por su evolución futura. – Vaya – reconocí – es una revelación alucinante aunque me parece soberanamente absurdo que se pueda permitir algo así. ¿Quiere decir que un simple tratado puede entregar un mundo con todos los seres que lo habitan bajo el dominio de otros mundos? -.

-¿Te parece tan raro?- me preguntó mientras sorbía la cerveza que estaba bebiendo – Bueno, me parece algo surrealista ¿no sería más fácil invadirnos aunque fuera de una manera sutil, por ejemplo sustituyendo a nuestros gobernantes por seres con igual apariencia y tomar el control del planeta? – Me sonrió y continuó diciendo:

-Le he dicho antes que las reglas impuestas por los Superiores no permiten las invasiones directas ni las intervenciones que interfieran seriamente la evolución de una civilización inferior. Aunque es evidente que en la Tierra han intervenido en varias ocasiones y muy diversas civilizaciones, al menos en los últimos 300.000 años. No, la Ley deja claro que solamente se puede intervenir si el conjunto de la humanidad así lo ha decidido, sea individualmente o bajo el poder que confieren a sus gobernantes que los representan en conjunto. Es por ello que esto sólo puede conseguirse en conjunto. De ahí entenderá porqué desde hace milenios, han surgido gobernantes que se han proclamado Reyes del Mundo por la gracia del cielo y han aspirado a la conquista de toda la Tierra. Pero, hasta ahora, nadie lo ha conseguido totalmente para fatalidad de estos extraterrestres que llevan conspirando hace ya varios milenios en esa dirección. Pero ahora parece que están a punto de conseguirlo gracias a la inestimable ayuda del pueblo elegido y de todos sus esbirros. ¿Comprende? El Nuevo Orden Mundial es el preámbulo de la bajada de la Jerusalem Celestial. Y el día en que eso va a ocurrir está muy cerca. – ¿cómo de cerca? – pregunto el joven que, como yo, le escuchaba con gran atención – pues quizás suceda antes del 2030, aunque todo depende de si las cosas van sucediendo según lo planeado-.

Pablo continuó su historia explicando las cosas que ocurrirán y también habló de algunos gobernantes y de otras historias. Finalmente acabó confesando que sabía todo esto por haber sido un eminente consultor y analista al servicio de diversos países de Europa y América. No cabía duda de que estaba muy bien informado y tuve un par de citas más con él hasta que, lamentablemente murió.

En resumen, Pablo afirmaba que el Gobierno a la Sombra lo que busca desesperadamente es la Unión de todas las Naciones bajo una misma dirección global que se encomendaría a un personaje real que encarnaría la figura de Rey del Mundo aconsejada por un Consejo de Sabios. ¿Cómo se conseguiría algo así? Con una tercera y definitiva guerra mundial que, en realidad sería todo un conjunto de guerras locales, tanto entre naciones como civiles, causadas por una gran crisis económica. Esto lo llaman «el Caos antes de la Anunciación». Después de meses de conflictos, quizás un año o algo más sucedería la aparición extraterrestre como salvadores y el anuncio de la creación de una Unión de Naciones por parte de los gobernantes de la mayoría de las naciones con el fin de servir de plataforma y embajada para nuestros «salvadores celestiales» los cuales, ya han conseguido previamente el ansiado tratado. Pablo hablaba a menudo de los «Protocolos», tenía claro que el guión de lo que iba a suceder estaba cifrado en ellos. Repitió que en esos tiempos de tribulaciones máximas las gentes solo buscarían que sea quien fuese acabara con todo aquello, así que estarían dispuestos a que un gobierno mundial tomara el control de la situación. Cosa que haría en unos pocos días. Le pregunté que dónde quedaban las bombas atómicas, el invierno nuclear y las radiaciones. Me dijo que tales armas no se utilizarían, al menos no de forma masiva, pues habían sido advertidos por otros alienígenas superiores de lo que sucedería si se usaban.

Pues bien, la crisis económica de grandes dimensiones está muy cercana, así que quizás mi enigmático informante, tuviera razón y todo sucedería antes del 2030. Por cierto, en el año 2002 apareció en Crabwood, cerca de una emisora de la BBC situado cerca de Winchester (Inglaterra), un extraño, enorme y muy elaborado cropcircle. En este elaborado círculo de trigo aparecía el rostro de un alienígena de los denominados «grises» y en su parte inferior derecha un círculo con un mensaje en espiral escrito en código binario. Utilizaba un código ASCII de ocho bits en el que pudo descodificarse lo siguiente en inglés: “Beware the bearers of FALSE gifts & their BROKEN PROMISES.Much PAIN but still time.BELIEVE.There is GOOD out there.We oppose DECEPTION.Conduit CLOSING/” cuya traducción al español es: «Cuidaos de los portadores de FALSOS regalos y de sus PROMESAS ROTAS. Mucho DOLOR pero aún queda tiempo. CREED. Ahí afuera hay cosas BUENAS. Nosotros nos oponemos CONTRA EL ENGAÑO. CERRANDO este conducto».

Foto de «cropcircles connector».

Quizás piensen muchos lectores que los «círculos de trigo» son una falsificación que hacen dos viejitos tal y como en su momento anunciaron muchos medios de comunicación en todo el mundo. Lo cierto es que no es así y el fenómeno continúa año tras año, desde hace décadas.

Pues bien, yo creo que efectivamente hay una Inteligencia Universal de la que surgen todas las cosas y en ella estamos interconectados, y también creo que «como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba», así que si aquí nos damos de ostias, nos engañamos y nos hacemos toda clase de tropelías, no es descabellado pensar que allá arriba, en los cielos, sucedan cosas parecidas. Así que huyamos de los dioses-alienígenas que nos hacen promesas falsas y busquemos ser libres de verdad.

© Alman – 2019

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